martes, 17 de enero de 2012

MAÑANA


Mañana será luminoso,
de encuentro y pasión
viernes  amoroso,
de bálsamo y comunión.
Eres el fuego febril
edificante de la historia,
caminos de abril
común a nuestra memoria.
Somos seres unidos
de lunática roca,
por amor fortalecidos
en la paz reciproca.
Mañana en conjunción
pasión y fortunio,
viernes rojo y umbrío,
de amor en emanación.
Sixto Alfonso

LA INCERTIDUMBRE COMO DULCE DE LA ESPERA


Gracias, muchas gracias,
por todo lo vivido
por todo lo sufrido
y hemos de vivir
y hemos de sufrir 
porque junto  a ti,
como el devenir de anoche,
donde el amor
se hace mas amoroso
que el amor que nos espera,
conocí tu dicha
y tus razonados reproches,
soy culpable
de lo que tu pienses,
mis actos no dan para más,
quiero que perdone
quiero que me castigues
con noches como la de anoche,
para ser feliz más,
Si todo fuera dorado,
si todo lo de tuyo y lo mio
fuere un lugar esperado
nuestro amor
sentido no tuviera,
por que la incertidumbre
es el mejor dulce de la espera,
saber que  eres mía,
y yo de nadie más,
que tu esperanza y la mía,
en el tejer amoroso de Sísifo,
andamos los dos,
en la noche construimos amor
para gastarlo en el día,
ese es nuestro amor
y nuestra porfía.

COMO EL PRIMER DIA


Gracias amor 
por tu perseverancia,
tu me fortaleces 
para esta causa y  veo  
la fuerza inmanente 
de nuestro amor 
en esta empresa. 
Te pienso y 
te recuerdo cada momento. 
Tu entusiasmo
me ha contagiado.
Te amo
hoy
como
ayer
ayer
como
antier
antier
como
trasantier
trasantier
como
trasantiayer
trasnatiayer
como
trastrasantiayer
trastasantiayer
como
el
primer
día.

COMO LOS AMORES DE LOS CAMINANTES


Las noches son largas
como los Pensamientos fijos,
el recuerdo sublime
mi  tormento agranda.

Porque este destino
de  noches  de silencios
juega mi suerte al desatino,
de culpabilidad  ajena y gritos míos.

La vida frágil llora
y las  lágrimas esculpen
hondos caminos en la piel,
reverdece así  las arrugas del alma.

Calvario de dolor
son mis noches sin ti,
no tengo fuerzas para olvidar,
tu presencia felíz.

Obligada no estás
a creer lo que te diga,
en mi siempre estás,
y nada tengo de ti.

Eres fuerte
porque olvidas y perdonas,
viven perenne así
mis propias heridas.

No merezco tu recuerdo
ni mis sufrimientos,
ni tu amor falso,
ni tu olvido vano

Me viste tu sombra
con grises iluminantes
que no se esconden como
Los amores de los caminantes.

EN LA CONCIENCIA



Al declinar la tarde lábil,
Cuando nuestras manos juegan,
Creo tener y vivir un mundo fácil,
Que por fácil parece aburrido.

Esos besos que no mienten,
No pueden ser besos ni sinceros,
Amo el peligro y a la mujer que desprecia,
Un nido de amor de mermeladas fingidas,

Gustar de un amor seguro y fiel,
Es de  apocados, inseguros e impíos
No hay goce mayor de miel,
al amor de animales bravíos

Que destile odio, veneno o hiel.
Con besos bígamos y perjuros,
Que en la cama seas animal,
Con vibrante sexo de conjuros.

MI PRESENTACIÓN EN COPLAS HUILENSES



Soy como los ríos, igual y diferente siempre
Quien  quiera rajaleñar, que se pare enfrente,
Que sea ágil en su copla y que beba aguardiente,
Que  crea en Dios y que no culpe a la gente.

Mi camino es no tener ninguno,
Los animales husmean y encuentran sus caminos,
Impregna tristeza reconocerlo,
No reconozco ninguno.

No existe en mi, caminos viejos,
Jamás vuelvo a mis amores dejados,
Para cada instante de mi vida,
Sobrevivo con  caminos despejados.

Soy tan extrovertido,
Que me siento forastero de mi mismo,
Engendro el desorden y tan rebeldía avasallante,
Como la del que no se obedece ni asimismo.

Para vencer el olvido, no almaceno odios,
No gasto en desamar, por no ser problema mío,
Un amor pasado, es  baraja de cronopios,
Y no pido ser perdonado, parece impío.

Nunca esforzarme por ser aceptado,
Ser como se es, sin desconsuelos,
Caiga bien o mal así sea mal encarado
Ser rectos nos viene de los abuelos.

No tengo sombras ni con penas me acobardo,
No tengo suegra que me quiera, por impía
Siempre dejo huella sin haber pisado,
solo quiero la suegra de la mujer mía.

Aquí ya mis coplas termino,
Dando chance de ser vencido,
Ninguno me sirve, porque los aniquilo,
Mandándolos al diablo, su escogido camino.

lunes, 16 de enero de 2012

POR QUE NO ME GUSTAN LAS HETAIRAS


Alguna vez alguién me preguntó si tenía un día especial de suerte y no fue dificil que llegara a mis recuerdos varias notas dulces e históricas acaecidas un hermoso y nefasto jueves 11 de junio de 1992.  Trabajaba como médico de campo, en la empresa de sísmica petrolera Grant Geophysical Corp. El día anterior habia volado desde Orito (Putumayo) a Bogotá en Helitaxi y de la capital colombiana al El Díficil (Magdalena), horas después a Corozal (Sucre) y por tierra a Sincelejo, directo al Hotel Panorama.
Me enfermé de pereza y con disculpas no fuí a trabajar ese jueves 11 de junio, pues estaba interesado en estar en la Posesión de Nel Beltrán Santamaria como primer Obispo de Sincelejo, a las 11 A.M. Fue un acto muy hermoso con mucha pompa eclecial, llena de seminaristas, monjes, cánticos, monjas y clérigos de todos los pelajes y pelambres.  Por esa época el Padre Nel Beltrán Santamaría, era Alto Comisionado para la Paz, cargo que dejó años después, pero aún sigue de Primer Obispo de Sincelejo. De esa misa jamás olvidaré el gesto de un negrito que podríamos elegir como el Campeón Mundial en comer ostias de misa de consagración obispal, pues con Coca Cola en mano, comulgó 1248 veces, cuando le pregunté porque ese acto compulsivo de comulgar, esperaba que me dijera que era muy inclito o apegado a la fe religiosa, pero no, simplemente respondío: "Tengo mucha hambre desde hace tres semanas, encontré un poco de gaseosa y comulgué varias veces, pues quería algo de sal".
En las horas de la tarde, de ese mismo jueves 11 de junio de 1992, Rodolfo Blanco, héroe boxeril  y crédito deportivo de  San Onofre (Sucre) se coróno Campeón Mundial de Boxeo, pelea que fue transmitida en pantalla de lona gigante en el parque central de Sincelejo. Después de ese triunfo, el jolgorio, el ron,  la champeta y sangre predominaron manchando tan magna celebración.
A las siete de la noche  fui llamado por mi jefe al celular (un artefacto grande y pesado, que se calentaba a los dos minutos de conversación, uno podía hablar tranquilo, pues no se los robaban, ya que el ladrón se cansaba y era alcanzado al cargar con él), nos citó urgente al Hotel.  Al llegar el ingeniero Jefe, nos dijo que teníamos que celebrar el triunfo de Rodolfo Blanco pero en una Salonera "Donde Yolanda", todo por cuenta de la compañía. Era sin discusión un sitio elegante y afamado como costoso, atendido por hermosas diosas de ébano, mas conocidas como putas, meretrices, barraganas, damisela o simplemente Hetairas.
 El ron, los ritmos gestuales de caderas que aletean sinuosas augurando sexo y el baile pegadito  estimulaban en forma rápida con los besos de  carnosos labos,  a dar rienda suelta de urgente visita a la curva húmeda que se abría como ramos de jacinto, no tanto por amor como por el interés al dinero.
Me tocó por suerte una negra de mediana estatura con una fronda cabellera que parecía mucho a Terense Williams.  Y cuando estaba en el acmé de las filigranas lascivas pasando por los actos  intracatameniales, la negra arrancó a llorar. Debo confesar que ese llanto agrandó mi orgullo varonil, pues nunca había hecho llorar a una mujer (alguna vez algo parecido pero fue al l intentar desflorar una gata)  en relación sexual alguna, me bajé triunfador y miré el asta viril com si yo mismo fuera el  Rey Príapo, culpable de tan maravillosa proeza, al calmar su llanto la negra, me encaramé de nuevo a asumir mi roll castigador y el llanto  no se hizo esperar y fue para mi como una comprobación conclusiva, que era la defenestración de mi príapo, la causa de honroso llanto femenino. No sé porqué duda en mi nacida, ni por cual incertidumbre, en plena acción de las artes de colchón, le pregunté:¿ Por qué lloras ? y la negra me respondío: " Es que mataron a Rafael Orozco, en Barranquilla" y metiéndose la mano en la espesura de su afro, sacó un radio en forma de balaca, agregando: "Escucha tu también y me contá"  sin duda  en plena faena erectil, no estaba para radioescucha a plenas 9:30 de la noche. Y me pasa, eso a mi, que me las creía de ser curtido  en tan profesionales experiencias.
 
Sixto Alfonso Páramo Quintero